domingo, 17 de enero de 2010

Martes 12 de enero

Hombre en el carro

De regreso a mi casa desde la universidad cogí el alimentador del Trolebús. En el camino observé a las personas que manejaban y vi una peculiaridad en los choferes que vi. Contabilizé 10 hombres y 10 mujeres de los cuales 9 hombres y 2 mujeres tenían los vidrios de los carros abiertos hasta la mitad o en su totalidad. Un hombre y 8 mujeres, por el contrario, tenían tan sólo unos centímetros abiertos los vidrios o cerrados por completo (cabe recalcar que era un día muy caluroso y eran las 2 de la tarde). Me pregunté por qué sucedía esa generalidad a la que casi nunca le ponemos atención y llegué a la conclusión de que en nuestra sociedad seguimos pensando que las mujeres seguimos siendo el género débil y tal vez por eso creemos que al tener los vidrios abajo estamos más propensas que los hombres a ser asaltadas o agredidas.
Si bien es cierto que la inseguridad podría ser un factor para que hombres y mujeres tengamos los vidrios cerrados, pero recuerdo (vagamente) que desde muy pequeña veía a mi papá, mis tíos y mis primos manejar con los vidrios totalmente abiertos y el brazo izquierdo apoyado y un poco afuera del carro. Siempre me pareció un gesto que hacían para demostrar que son "muy machos" y como se dice vulgarmente "para hacerse los ricos" y exhibirse en la calle. Considero que esto podría ser una generalidad de los hombres para llamar la atención en las mujeres que están en la calle.

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