miércoles, 20 de enero de 2010

Lunes 18 de enero

Hoy decidí sentarme en los "leones" de la universidad para ver si encontraba algo diferente. Me gusta observar como, con el pasar de las horas, la gente llega a este lugar, se queda un tiempo hasta encontrarse con alguien, fumar en los minutos que tienen entre clase y clase, o solo sentarse en las gradas o en las bancas o junto a los leones para ver quién entra, quién sale, quién les coquetea y quién no les hace caso.
Estas imágenes muestran distintas situaciones que la mayoría de los estudiantes de la USFQ afrontamos día a día

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Por ejemplo, en la primera imagen vemos a este grupo de estudiantes a los que les gusta salir de clases, reunirse y esperar la siguiente clase. La segunda imagen es la de este chico que está sentado sólo, pero al lado del léon. Me pregunto lo siguiente, porque me ha pasado lo mismo, que al estar sola, en vez de ir a la biblioteca, prefieron sentarme un rato en los leones para ver si me encuentro con alguno de mis amigos. Es que parte de la sexualidad del ser humano nos obliga a buscar compañía siempre? No se si hay una respuesta, pero sí se que a muchos de nosotros nos encanta sentarnos en los leones para "farandulear" y no sentirnos tan solos en medio de tanta gente, pero sí estar respaldados con un león de tamaño casi real de metal.
Un comportamiento que seguramente es propio de nuestra generación que en unos años nos parecerá algo de "niños" porque seremos más independientes y no necesitaremos ir al lado de un león para no sentirnos tan solos.




Sábado 16 de enero


Quiero empezar pidiendo disculpas que haya publicado primero el domingo y luego el sábado, pero me confundí de video y es por eso que tuve que subir primero la entrada del día domingo.
La observación que tengo del día de hoy la encontré en una fiesta a la que fui el sábado en la noche en un bar de Quito. No había notado nada fuera de lo común hasta que llamaron a los cumpleañeros de la noche a bailar a la tarima que hay en el bar. Al pensar en la razón por la que hacían eso los chicos, concluí que su comportamiento podía estar relacionado con sus hormonas y las ganas que tienen por mostrarse ante los demás. Me he dado cuenta que cuando vamos a un bar o discoteca, tenemos varias razones para hacerlo.
La primera puede ser el simple gusto de salir, bailar y disfrutar, pero encontré otra razón que tal vez no la había pensado y fui, por un largo tiempo, parte de ese grupo. La segunda razón por la que los jóvenes salimos a "farrear" es porque nos gusta exhibirnos y mostrarnos a los demás con las mejores galas y nuestros mejores movimientos. En este video podemos ver que los chicos, a pesar de que cada uno recibe su premio al final, son enganchados por los animadores para moverse de la mejor manera y así ganar la pecera de licor de esa noche. Al final no hay ganador sino que todos reciben lo mismo, pero ya mostraron a todos los demás asistentes lo bien que se pueden mover. Una vez que se bajen de la tarima tendrán (y de hecho sucedió) más interesados/as en ellos/as y conocerán más gente por esa noche.

Domingo 17 de enero



Hoy viajamos a Ibarra mi mamá y yo para hacer el recorrido en tren hasta Salinas de Ibarra. Durante el viaje no encontré muchas cosas relacionadas con la sexualidad y el espacio público. Excepto que había una pareja muy agradable sentados delante nuestro que, a diferencias de muchas de las que he visto últimamente, han sabido ser bastante recatados y no dar, como lo llamo yo, espectáculos de besos y abrazos en público.
Sin embargo, al llegar a Salinas me di cuenta de algunas cosas:
1. Como alguno de mis entrevistados dijo, los hombres se encargan del trabajo pesado en este poblado. Ellos trabajan en las minas y mantienen a la familia, mientras que las mujeres, trabajan haciendo artesanías y cuidando a los hijos. No estoy diciendo que lo que mi entrevistado dijo acerca de los roles de los hombres y mujeres sean estos, pero sí pude observar en mi visita que esto sucedía.
2. (Este punto será la explicación y relación que encontré entre lo que grabé y la sexualidad) Como vemos, en el video están 4 mujeres afroecuatorianas bailando Bomba, si bien es cierto que no se mueven como he visto que se mueven las mujeres del Chota, por ejemplo, sí noté que hay una diferencia entre las 4 mujeres que bailaban.
a. Se ve una diferencia de edad entre las chicas que aparecen a los extremos al principio del video. Llegué a la conclusión de que la mujer del lado izquierdo del video es mayor a la del lado derecho y por eso su forma de bailar, de moverse y de ponerse la ropa típica es diferente también. La chica más joven muestra más al público y tiene más gracia bailando que la que la señora de más edad. Aquí se ve claramente como las distintas generaciones van cambiando y volviéndose más desinhibidas con el tiempo, en este caso se demuestra en el baile.
b. Aunque es solamente una mujer la que se distingue por su forma de bailar y vestir (muestra parte de su ombligo) yo llegué a otra conclusión. La razón para que se note esta diferencia puede ser debido a la crianza y educación que recibieron las 4 mujeres en sus hogares. Igualmente, como decía uno de mis entrevistados y que yo concuerdo con ello también, es que una persona actúa y percibe la sexualidad dependiendo de su educación en el hogar. Y, tal vez, esta mujer tuvo más apertura en su hogar y por eso se mueve y se expresa mejor que las demás.

domingo, 17 de enero de 2010

Viernes 15 de enero

Hoy realicé el mayor número de entrevistas para el trabajo de la clase. No puedo subir los audios a este sitio por lo que los adjuntaré en un cd, pero lo que más me llamó la atención de este día fue la entrevista y la conversación posterior que tuve con un guardia de seguridad sobre el tema de la sexualidad. Cuando terminamos la entrevista, el guardia seguía conversando conmigo y me hablaba muy desinhibidamente sobre las relaciones sexuales y el amor. El guardia tiene 47 años, es decir, no es contemporáneo mío por lo que me llamó la ateción su manera de desenvolverse en el tema. Él no se sentía avergonzado por tener que hablar de la sexualidad conmigo y al final de nuestra conversación, él me aconsejaba, como lo haría mi mamá o mi papá, sobre el por qué deberíamos o no deberíamos los jóvenes de hoy tener relaciones con cualquier novio o vacile que tengamos.
Veo que los cambios sobre el tema de la sexualidad que estamos teniendo estos días influyen mucho en algunas personas que, como el guardia, tienen hijos pequeños a los que van a enseñar sobre este tema y prefieren ser sus amigos y que sus consejos les lleguen y hagan lo correcto. "Cuídese mija" me dijo el guardia, refiriéndose a llevar mi sexualidad a otro nivel más íntimo y con la persona indicada. Él me dijo también que a la vida hay que saberla vivir y que la vida es hermosa. Que cada día hay que vivir enamorado de la vida y no confundir libertad con libertinaje. Siento que los cambios que estamos viviendo están de verdad llegando a muchas personas y siendo la esperanza para recuperar muchos de los valores que hemos perdido con el tiempo y una de las pautas más claras que tengo para afirmar esto es mi conversación con el guardia, que está dispuesto a ver de otra manera a la sexualidad para educar mejor a sus hijos y que sus actos no tengan consecuencias negativas en el futuro.

Jueves 14 de enero


Después de la charla sobre sexualidad que tuvimos ayer, pongo más atención en el comportamiento de hombres y mujeres cuando se gustan. Estaba sentada fuera del bookstore observando a los chicos y chicas que pasan por ahí. Las fotos que están aquí son parte de lo que más me llamó la atención mientras estaba observando. Como dijo la expositora de la charla de ayer, la postura de los hombres cambia cuando una chica les gusta. No estoy segura si a este chico le gusta ella, pero sí observé el cambio de postura de él cuando la chica llegó. No tengo fotos del antes, pero tengo estas dos que fueron después de que la chica llegó. Él estaba conversando con las otras chicas que estaban ahí en las gradas y cuando la chica de negro llegó, él se puso más erguido, metió sus manos a los bolsillos y regresó a ver a la chica. Ella también lo vio y después, como se ve en la segunda foto, él le dijo algo y ella se intimidó bajando la cabeza y la mirada.
Antes de la charla, nunca me había puesto a pensar en las distintas posiciones que adoptamos cuando gustamos de alguien o le gustamos a alguien. Ese día hablaba con mis amigos y tampoco lo habíamos pensado mucho y por eso empezamos a observar más detalladamente de las actitudes de los chicos en la universidad. Como nos dijo la expositora de la charla, nuestros cambios de actitud son inconscientes y no dependen de nosotros, son actitudes que tomamos frente a estímulos (el/la persona que nos gusta) sin prestarles mayor atención.

Miércoles 13 de enero

Como ayer, hoy también fue un día muy caluroso y saliendo de mi casa me fijé mucho en las mujeres de 60 años (calculando al ojo) en adelante y su forma de vestir.
Me había dado cuenta en mi abuelita que se viste de manera muy conservadora y, aunque no esté a la moda, lo que le gusta es sentirse confortable. Me he podido dar cuenta también que muy pocas mujeres mayores de clase media y baja están pendientes de la moda y de su manera de vestir. En la calle observé algunas mujeres que, a pesar del clima, estaban cubiertas totalmente.

No he realizado ningún estudio que confirme la opinión que tengo sobre este comportamiento, pero por la cantidad de mujeres mayores que observé que viste de manera similar (bastante cubiertas) me pude dar cuenta que podrían ser factores culturales y por cuestión de generaciones que ellas visten de esa manera. Para comenzar (y puede ser que esté totalmente equivocada con mi opinión), la cultura de ellas es diferente a la de mi generación, por ejemplo. Si es que hace mucho sol, mis amigas y yo vestiremos una falta corta, unos shorts, o una camiseta bastante ligera. Sin embargo, las mujeres de estas generaciones (mayores de 60), sin importar el clima, visten pantalones o faldas largas, sacos o blusas de manga larga que no muestra casi nada de piel como se diría vulgarmente. Mi abuelita cada vez que me ve con una falda corta o un short me dice que me vista un poco más "decente", lo cual considero inapropiado porque para mí es decente la forma en la que me visto. Ella hace referencia al respeto que debemos exigir por parte de los hombres, pero yo le digo que mi forma de vestir (siempre hay excepciones y exageraciones también por parte de otras personas) no altera el respeto que mis amigos, profesores o desconocidos varones me falten el respeto. Yo le digo y discuto con ella porque la falta de respeto entre hombres y mujeres, más que por la forma de vestir, tiene que ver con la personalidad de cada uno y el lugar que nos demos en la sociedad. Es ahí donde me puedo dar cuenta que las personas de su generación piensan todavía en ser inferiores a los hombres y que para "no provocarles" entonces debemos vestirnos como si estuviéramos en medio de nieve y lluvia todos los días.

Martes 12 de enero

Hombre en el carro

De regreso a mi casa desde la universidad cogí el alimentador del Trolebús. En el camino observé a las personas que manejaban y vi una peculiaridad en los choferes que vi. Contabilizé 10 hombres y 10 mujeres de los cuales 9 hombres y 2 mujeres tenían los vidrios de los carros abiertos hasta la mitad o en su totalidad. Un hombre y 8 mujeres, por el contrario, tenían tan sólo unos centímetros abiertos los vidrios o cerrados por completo (cabe recalcar que era un día muy caluroso y eran las 2 de la tarde). Me pregunté por qué sucedía esa generalidad a la que casi nunca le ponemos atención y llegué a la conclusión de que en nuestra sociedad seguimos pensando que las mujeres seguimos siendo el género débil y tal vez por eso creemos que al tener los vidrios abajo estamos más propensas que los hombres a ser asaltadas o agredidas.
Si bien es cierto que la inseguridad podría ser un factor para que hombres y mujeres tengamos los vidrios cerrados, pero recuerdo (vagamente) que desde muy pequeña veía a mi papá, mis tíos y mis primos manejar con los vidrios totalmente abiertos y el brazo izquierdo apoyado y un poco afuera del carro. Siempre me pareció un gesto que hacían para demostrar que son "muy machos" y como se dice vulgarmente "para hacerse los ricos" y exhibirse en la calle. Considero que esto podría ser una generalidad de los hombres para llamar la atención en las mujeres que están en la calle.